¿Cómo alimentar mi piel?

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y refleja, casi siempre, el estado del interior de la persona. En muchas ocasiones, pretendemos cambiar su aspecto utilizando algunas de las tecnologías más avanzadas o nutriéndola con cremas con diversos efectos. Pero para conseguir un cambio real y duradero, debes mantener el interior de tu organismo en buenas condiciones: bien nutrido y libre de tóxicos. Así pues, la alimentación juega un papel muy importante, ya que existen nutrientes que favorecen una salud óptima de la piel. Una serie de órganos en el cuerpo tiene como función mantenerte libre de toxinas: riñones, hígado, intestinos, pulmones y… la PIEL.

Cuando el resto de estos órganos no pueden con todo el trabajo, es la piel la encargada de ayudar a las eliminaciones. Por lo tanto debes preocuparte por cuidar todos estos órganos, especialmente el hígado (puedes hacer cada primavera una depuración hepática para ayudar a la eliminación de tóxicos) y de los intestinos (evita el estreñimiento y la posible alteración de la microbiota intestinal).

Por tanto, intenta reducir la entrada de tóxicos y opta por una buena nutrición.

Pero…como nutrir nuestra piel???

Las células de la piel están renovándose continuamente, por lo que se precisa un aporte constante de nutrientes para la producción de nuevas células. La piel es especialmente sensible al déficit de ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6), vitamina A, vitamina C, vitamina E, vitaminas del grupo B, Zinc, Hierro, Azufre y Silicio, entre otros. Para cubrir todos estos nutrientes, la dieta debe ser equilibrada: rica en frutas y verduras de la temporada, especialmente zanahorias, crucíferas y ajo, kiwi, cítricos, melocotón y grasas de buena calidad, como el aceite de oliva virgen extraído en frío, aguacate, semillas y frutos secos.

Además, no debes olvidarte de una buena hidratación: tomar suficiente agua y de buena calidad (libre de tóxicos) te ayuda a mantener la piel hidratada y favorece la eliminación correcta de las toxinas que la perjudican. La mejor hidratación es la que aportan las frutas y verduras.

Pero antes de asegurar el aporte de nutrientes, debes evitar aquellos alimentos que te los «roban”, estos alimentos son los azúcares y los alimentos refinados, los mayores “atracadores” de minerales y vitaminas.

En resumen, para mantener la belleza exterior, tienes que mantener la salud interior. Por eso es muy importante tener hábitos de vida saludables: hacer ejercicio físico, no fumar ni beber alcohol, dormir suficiente, manejar el estrés, alejarse de lugares contaminados, evitar alimentos tóxicos y preferir los ecológicos, mantener contacto con el sol y la naturaleza, etc, y, por supuesto, hacer una dieta equilibrada , sana y natural.